Castillo de Sohail





 

 

 



Velhocido


 

 

 

 

Tortoise

 

 

 

 


Mogwai

 

 

 

 


Unkle

 

 

 

 

 

 

Explosions In The Sky

En un momento en el que el gran número de festivales que se celebran en la península podría hacernos pensar en la falta de espacio para un nuevo evento veraniego, la segunda edición del Avant Festival ha logrado convencernos de todo lo contrario.

No hace falta hacer trabajar demasiado a nuestros cerebros para llegar a una conclusión: cuando las cosas se hacen bien, con criterio y pensando en el público – que a fin de cuentas es el que hace grande a un evento de estas características – los resultados pueden ser muy positivos incluso para un proyecto tan minoritario, a priori, como el Avant Festival.

Y es que lo acontecido durante el primer fin de semana de Agosto en el Castillo de Sohail solo puede calificarse como un rotundo éxito a todos los niveles.

Éxito desde el punto de vista de asistencia. Y es que aunque en ocasiones parezca que el público interesado en las músicas menos masivas es demasiado escaso en nuestro país, la gran afluencia de espectadores a lo largo de las tres jornadas del Avant Festival 03 demostró que nos encontramos ante una gran minoría.

Éxito en el ámbito organizativo. Ya que pese a algunas deficiencias en temas como alojamiento, la organización supo estar al nivel de la de otros festivales más experimentados y con más recursos y, a poco que mejore, conseguirá estar a la cabeza en este tema.

Y lo más importante, éxito en lo que atañe al aspecto meramente musical, el cual pasamos a relataros, por orden cronológico, en las líneas siguientes.

Viernes 1 de Agosto

Los encargados de la complicada tarea de abrir el festival fueron los maqueteros Notes To Myself. La banda malagueña presentó su rock de guitarras contaminadas, muy acorde con el resto de grupos de la jornada, y supo dejar claro ante un más que nutrido auditorio que ver editado su trabajo a través de una discográfica es solo cuestión de tiempo.

Tras su actuación llegó el turno de Velhocido, otra banda maquetera de la zona a la que es fácil augurar un futuro prometedor. Partiendo de unos referentes cercanos a los de sus predecesores, pero dotando a sus composiciones de un sonido más orgánico a la par que variado supieron meterse al público en el bolsillo ayudados por unas inspiradas proyecciones.

Y tras la oportunidad para los grupos noveles llegó el momento de disfrutar del trío de ases de la noche: Hood, Tortoise y Mogwai.

En primer lugar los esperadísimos Hood. Los cuatro de Leeds supieron transmitir esa sensación que hasta el momento, la mayor parte de los asistentes, solo habíamos podido disfrutar a través de sus discos, y ofrecieron un concierto en el que la magnífica “You Show No Emotion At All” supuso la cúspide emocional.

Tortoise, lejos de amilanarse por lo presenciado unos minutos antes de su actuación, salieron a escena dispuestos a demostrar porque son el eje central de la elegante escena de Chicago. En un concierto marcado por constantes cambios de ritmo e instrumento, exhibieron públicamente lo grandes instrumentistas que son y fueron capaces de captar la atención de un público rendido a su pies desde el primer momento. Además adelantaron canciones presumiblemente presentes en su próximo disco, previsto para el próximo año. Todo un lujo.

Todavía sin habernos podido quitar la sonrisa de la cara, Mogwai salieron a escena para cerrar la primera noche del festival. Los escoceses dieron un cuidadoso repaso a su carrera, sin olvidar el reciente “Happy Songs For Happy People” y dejaron patente que, si cielo e infierno existen, sus actuaciones son lo más cercano a estar en ambos lugares al mismo tiempo. Casi tan ruidosos como en una sala – dejaron sordos a los 3000 espectadores – y rodeados por la cuidada iluminación del Castillo, lucieron con orgullo el título de mejor banda en directo de la actualidad.

Sabado 2 de Agosto

Nils Petter Molvaer, la trompeta más elegante del jazz electrónico actual, no perdió la ocasión de recrear sus oscuros y sugerentes sonidos en el escenario del Castillo de Sohail, eso sí, más cerca de su faceta ambiental que de la electrónica más contundente de algunas de sus composiciones.

Tras el noruego, lo que para nosotros supuso una de las actuaciones más pobres del festival, Hacienda. Calificados como los “abanderados del nu-jazz alemán”, pusieron en escena un discurso demasiado plano que no logró convencernos, quizá en otra ocasión.

Una de las actuaciones más esperadas de la jornada era la de U.N.K.L.E. James Lavelle y compañía nos ofrecieron un set que hubiera encajado perfectamente en otro tipo de festival, pero que, encuadrado en el Avant Festival resultó un poco fuera de lugar. Pese a todo, viendo algunas de sus filigranas a los platos se les perdona casi todo.

Mouse On Mars fueron los encargados de dar por finalizada la segunda jornada del Avant Festival 03. Con una actuación plena de técnica y compenetración, no supieron meterse en el bolsillo a la plana mayor del público que huyó buscando el refugio de sus cómodos aposentos. Quizá, un intercambio de horario con sus predecesores en el escenario, hubiera permitido a los fatigados espectadores disfrutar plenamente de su actuación.

Domingo 3 de Agosto

Explosions In The Sky ofrecieron - pese a disponer de un nivel de sonido bastante bajo - una de las mejores actuaciones del festival. Tocando los extremos con la misma capacidad de emocionar que en “Those Who Tell The Truth Shall Die, Those Who Tell The Truth Shall Live Forever” y convenciendo a una más que entregada audiencia – si es que no estábamos todos convencidos de antemano – que a la salida agotó sus discos en el stand de Green Ufos, su distribuidora en España, prometieron, en un apoteósico final, la vuelta a España en los primeros meses del año próximo para presentar su inminente tercer disco. Los prolongados aplausos del público pidiendo un bis que no llegaría hablaron por sí mismos.

Tras los de Austin llegó el turno a un Robin Guthrie que, tras semejante derroche de intensidad y con un set de marcado carácter ambient – shoegazer, sólo supo esconderse, tímidamente, en un lateral del escenario. Pese a todo, y tras un periodo de aclimatación, quedamos embelesados por una actuación que se elevó hasta generar un ambiente que conectaba perfectamente con el marco de su actuación.

Poco después, la elegante propuesta de Alpha supo sacarnos de la absorción en la que el ex-Cocteau Twins nos había sumergido, pese a ello, su daga no consiguió hincarse en nuestros corazones por resultarnos demasiado inofensiva. En otro lugar y en otro momento su sofisticada oferta hubiera podido resultar más tentadora.

El festival llegaba a su fin, y una sensación de tristeza nos envolvió, mientras tanto, Lamb, liderados por una Louise Rhodes recién salida del ropero de Björk, salían a escena dispuestos a convencer hasta al último asistente. Empeño no les faltó, y por la respuesta del público parece que lo consiguieron, pese a todo, un servidor no supo caer en el tentador embrujo de una banda de grandes instrumentistas – ver en acción al batería que les acompañaba resultó ser todo un lujo – que, sin embargo, resulto demasiado lineal en su propuesta.

Vencidos por el cansancio, y, tras disfrutar de los primeros minutos de la actuación de un Amon Tobin dispuesto a quemar el castillo, decidimos despedirnos del festival hasta una próxima edición en la que confiamos revivir lo acontecido.




 


 




Notes To Myself

 

 

 



 

 

 

Hood






Mogwai

 

 

 

 

 


Nils Petter Molvaer

 

 

 

 

 

 

Mouse On Mars

 

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