Manta
Ray recalan en Zaragoza con motivo de la ambiciosa gira de presentación
de “Estratexa”, la cual les está llevando por
toda España y parte del continente europeo. Se trataba de
la octava fecha de la misma, la cuarta si nos remitimos al territorio
español (antes ya habían pasado por Moscú y
varias ciudades portuguesas) y la expectación en la sala
zaragozana era más que notable.
Con
una disposición de los instrumentos muy cercana al público
(incluso la batería de Xabel estaba alineada con la maquinaria
de sus compañeros), el grupo parecía querer tener
a los asistentes al evento lo más próximos posible,
quizá con el objetivo de crear una atmósfera más
acogedora.
El
concierto comienza con “Take a Look”, el tema que abre
“Estratexa”, según parece José Luis García
y sus camaradas van a ceñirse al guión del disco,
dejando pocos momentos a la improvisación, y vaya si lo hacen,
demuestran que la contundencia y violencia que reflejaron en el
álbum se transmite mucho mejor desde un escenario, amparada
en una batería y unas guitarras que suenan realmente atronadoras.
Más tarde, a lo largo del concierto, se van alternando los
temas viejos como “Rita”, “La vida continua (zu
gabe)” (ambas extraidas de “Esperanza”, su anterior
y más preciosista álbum), “Suspicion”
(de “Pequeñas Puertas Que Se Abren y Pequeñas
Puertas Que Se Cierran”, el disco más experimental,
si es que eso se puede decir, de los asturianos) o “Crazy
Town” (contenido por su debut homónimo) con un exhaustivo
repaso a las canciones del disco que venían a presentar,
de las cuales interpretan “Ebola”, “Añada”,
“Asalto”, “Rosa Parks”, “Qué
Niño Soy” y “Estratexa” sin olvidar “Monocromo”,
contenido en el último recopilatorio del sello Acuarela.
Cuando
el grupo abandona el escenario queda en el que suscribe la sensación
de haber sido vapuleado, maltratado y golpeado con la manipulación
sonora que los asturianos son capaces de desarrollar con sus instrumentos,
y, además desear imperiosamente una nueva descarga sónica.
Los
deseos en ocasiones se cumplen y, esta es una de ellas, la banda
sube de nuevo al escenario para atacar en dos bises, las que quizá
sean las canciones más carismáticas del grupo, “Adamo”,
“Cartografíes” y “Sol”.
Manta
Ray abandonan el escenario después del trabajo bien hecho,
demostrando que son uno de los grupos con mayor nivel, ya no nacional,
sino del ámbito internacional.