Doble
cita en la sala El Sol para encontrarse con dos interesantes propuestas
del panorama electrónico más experimental. Por un
lado, Matt Elliot con su flamante álbum, “The Mess
We Made”, como invitado de lujo para la ocasión. Por
otro, los madrileños Emak Bakia en la que era la presentación
de su nuevo álbum en la capital.
Matt
Elliot, primero en el escenario, construye / deconstruye sus canciones
a partir de patrones, más rítmicos que melódicos,
a los que somete a repeticiones y superposiciones en lo que podría
considerarse todo un ejercicio de estilo. Estos loops, que afectan
a cuanto se le ponga delante (cello, guitarra, melódica,
teclado, flauta, voz, batería...), crean un aura que resulta,
conforme avanzan los temas, cada vez más intenso e inquietante.
Pero
de entre todas estas espirales sonoras, una llama especialmente
la atención: la voz. Las melodías vocales son nanas
sugerentes, dramáticas y violentas en las que el modo tan
peculiar en el que son tratadas, actúa como una bomba de
relojería a la que no le hace falta explotar.
Y
con todo esto, Matt Elliot y su acompañante, Chris Cole,
logran el que parece su fin último: una confusión
catártica que nos impide, llegados a un punto, diferenciar
el sonido grabado del que es real.
Su
breve concierto, apenas cuarenta minutos, se alzó como una
torre de veinte metros de altura levantada a partir de millones
y millones de piezas de Lego. Sin embargo, lo de Matt Elliot no
es un juego de niños.
Tras
el ex-The Third Eye Foundation, era el turno de Emak Bakia. Abel
Hernández y Coque Yturriaga, convertidos otra vez en dúo
tras la marcha de David Fernández (ex-A Room With A View),
salieron a escena en el mismo momento en que comenzaban a vislumbrarse
en la inmensa pantalla, las antenas que sirven de portada a su más
reciente trabajo, “Frecuencias De Un Rojo Devastador”.
Y dicho y hecho.
El
dúo madrileño dio comienzo así a un show centrado
en ese último álbum pero que tuvo momentos para el
recuerdo de viejos temas como “Un Cuerpo Extraño”
(sin la presencia de Thalia Zedek) o “Handicap”, entre
otros.
Así,
con un sonido que roza lo indietrónico, supera el pop y recala
en el hip-hop, llevaron al límite la esencia del disco a
través de canciones como “Voz De Radio Virtual En La
Casa De Las Afueras”, “Juguetes En Sus Manos”
o el tema homónimo al álbum, y alcanzaron puntualmente
la calma gracias a acústicos como la canción que abre
su disco, “La Telaraña De Sus Ojos”.
La
presencia del mencionado Chris a la batería durante el concierto
de Emak Bakia en su recta final, sirvió de lazo entre los
dos proyectos. Sin embargo, no sería el único punto
de conexión entre ambos.