Ir A Todos Los ConciertosIr a portada


Emak Bakia

 

EMAK BAKIA + MATT ELLIOTT
Madrid, Jueves 20 de Noviembre de 2003
Sala El Sol

Doble cita en la sala El Sol para encontrarse con dos interesantes propuestas del panorama electrónico más experimental. Por un lado, Matt Elliot con su flamante álbum, “The Mess We Made”, como invitado de lujo para la ocasión. Por otro, los madrileños Emak Bakia en la que era la presentación de su nuevo álbum en la capital.

Matt Elliot, primero en el escenario, construye / deconstruye sus canciones a partir de patrones, más rítmicos que melódicos, a los que somete a repeticiones y superposiciones en lo que podría considerarse todo un ejercicio de estilo. Estos loops, que afectan a cuanto se le ponga delante (cello, guitarra, melódica, teclado, flauta, voz, batería...), crean un aura que resulta, conforme avanzan los temas, cada vez más intenso e inquietante.

Pero de entre todas estas espirales sonoras, una llama especialmente la atención: la voz. Las melodías vocales son nanas sugerentes, dramáticas y violentas en las que el modo tan peculiar en el que son tratadas, actúa como una bomba de relojería a la que no le hace falta explotar.

Y con todo esto, Matt Elliot y su acompañante, Chris Cole, logran el que parece su fin último: una confusión catártica que nos impide, llegados a un punto, diferenciar el sonido grabado del que es real.

Su breve concierto, apenas cuarenta minutos, se alzó como una torre de veinte metros de altura levantada a partir de millones y millones de piezas de Lego. Sin embargo, lo de Matt Elliot no es un juego de niños.

Tras el ex-The Third Eye Foundation, era el turno de Emak Bakia. Abel Hernández y Coque Yturriaga, convertidos otra vez en dúo tras la marcha de David Fernández (ex-A Room With A View), salieron a escena en el mismo momento en que comenzaban a vislumbrarse en la inmensa pantalla, las antenas que sirven de portada a su más reciente trabajo, “Frecuencias De Un Rojo Devastador”. Y dicho y hecho.

El dúo madrileño dio comienzo así a un show centrado en ese último álbum pero que tuvo momentos para el recuerdo de viejos temas como “Un Cuerpo Extraño” (sin la presencia de Thalia Zedek) o “Handicap”, entre otros.

Así, con un sonido que roza lo indietrónico, supera el pop y recala en el hip-hop, llevaron al límite la esencia del disco a través de canciones como “Voz De Radio Virtual En La Casa De Las Afueras”, “Juguetes En Sus Manos” o el tema homónimo al álbum, y alcanzaron puntualmente la calma gracias a acústicos como la canción que abre su disco, “La Telaraña De Sus Ojos”.

La presencia del mencionado Chris a la batería durante el concierto de Emak Bakia en su recta final, sirvió de lazo entre los dos proyectos. Sin embargo, no sería el único punto de conexión entre ambos.

   


Lorna

 

LORNA
Madrid, Sabado 25 de Octubre de 2003
Café de la Palma

Madrid acogió el primer concierto de la gira española de Lorna en un día gris en el que la lluvia campaba a sus anchas por la ciudad y los charcos eran un denominador común en las calles.

Algunos pueden pensar que la melancolía que inspira una jornada lluviosa podría ser el habitat natural para las canciones de Lorna, lamentablemente, muchos opinaron de otro modo y prefirieron pasar la noche en la comodidad de sus hogares.

Pese a ello, el acogedor Café de la Palma registró más de media entrada para presenciar uno de los directos más delicados y meticulosos que he podido presenciar en los últimos tiempos.

Y es que, mientras que el sonido del primer disco de los de Nottingham me remite a unos The Essex Green deprimidos o unos Belle & Sebastián de funeral, su directo me hace pensar en la perfección del pop a bajas revoluciones de L’altra o The Zephyrs.

Poseer una puesta en escena que incluye seis músicos e instrumentos como violín, theremin y flauta, tiene su punto de riesgo, y es que sonar bien con semejante despliegue es harto difícil. Lorna pasan la prueba con un sobresaliente, obteniendo un sonido perfecto tanto en los fragmentos más sensibles y sosegados como en las cimas de intensidad que sabiamente desperdigan por su repertorio.

En ocasiones esta perfección interpretativa puede derivar en un distanciamiento entre público y artistas, la principal virtud de Lorna radica en conseguir que su audiencia se introduzca en las canciones hasta el punto de crear un climax en el que el tiempo llega a detenerse.

Los unánimes aplausos y ovaciones que la banda recibió tras el concierto hablaron claro: el flechazo que supuso “November Kicks Again” (del EP compartido con The Cosmos en Becalmed Records) no tenía nada de farol y sí mucho de advertencia.

   


Lansbury

 

LANSBURY
Madrid, Viernes 24 de Octubre de 2003
Café de la Palma

Las magníficas instalaciones del madrileño Café de la Palma fueron las encargadas de acoger la presentación en directo, tres días antes de su publicación, de “That Creepy Hope On Love”, el primer disco de los asturianos Lansbury.

Con un aforo más que aceptable (no hay que olvidar que hasta el momento la banda solo había entregado el EP “The Only Thing That Shines”) y un magnífico sonido que no permitió que ningún matiz se viera relegado a un segundo plano, el grupo liderado por Javier Otero desgranó un sólido y homogéneo repertorio que tuvo las canciones de “That Creepy Hope On Love” - algunas de las cuales ya se encontraban en sus maquetas - como eje central y, el homenaje al recientemente fallecido Elliot Smith, como principal motivación.

Así, temas como “The Birthday Boy”, “A Long Day Pass”, “Creepy Hope” o la magnífica “Addle Choice” se encargaron de generar en la sala una elegante atmósfera cargada de emociones contenidas en la que la distinguida voz de Otero y las dolientes letras de sus canciones brillaron con luz propia.

En la busqueda de la recreación de este ambiente, destacó, ante todo, la intima y delicada puesta en escena, totalmente acorde con su sonido, que Lansbury obtienen gracias a su sobria y dramática actitud sobre un escenario en el que se muestran enormemente conjuntados.

De este modo, los asturianos dejaron constancia, por si alguno todavía conservaba alguna duda, de que lo suyo se mueve en los parámetros del folk norteamericano más extremo y desgarrador, ese que tan bien ejecutan Songs:Ohia, Will Oldham, Smog o nuestros queridos Migala, pero también en los de la elegancia y sobriedad de nombres como Tindersticks o Scott Walker.

Sin ni siquiera haber tenido la ocasión de escuchar “That Creepy Hope On Love”, creo que esta actuación me permite la licencia de aventurarme a señalar que Lansbury van a dar que mucho que hablar en los próximos meses.

   


Songs:Ohia

 

SONGS:OHIA
Huesca, Jueves 2 de octubre de 2003
C.C. Matadero

Después de que una gira europea sin fechas en España nos hiciera perder la esperanza, con el magnífico “Magnolia Electric Co.” en la mano, de disfrutar de una presentación en directo del último largo de Songs:Ohia, la noticia de las cerca de veinte actuaciones en la península planeadas para este Otoño resultó realmente emocionante.

Conscientes de estar a punto de disfrutar del directo de uno de los mayores oxigenantes del folk norteamericano de los últimos tiempos, nos desplazamos hasta Huesca para presenciar la apertura de una de las giras más extensas del año por nuestro país.

En un enclave privilegiado – el Centro Cultural el Matadero es un teatro con una acústica casi perfecta – y rodeados por un público expectante en un silencio sepulcral, los cinco miembros de la selecta banda de Jason Molina subieron a escena.

Tras unos primeros compases en los que ya se respiraba el sonido recogido en los álbumes de Songs:Ohia, Jason Molina apareció en el escenario recibiendo los primeros aplausos de la noche.

Durante la siguiente hora, y en un set que tuvo al reciente “Magnolia Electric Co.” como principal protagonista, Songs:Ohia sobrecogieron a los presentes, con una creativa slide guitar y la personal voz de Molina, perfectamente dosificada, en el papel de estrellas de la noche.

La robustez de la banda, unida a la sabia elección sobre la marcha del repertorio – incluyendo amistosas discusiones entre Molina y uno de sus acólitos – hicieron que la media docena de canciones interpretadas (no hubo bises) acabaran resultando insuficientes para calmar nuestro feroz apetito.

Pese a este pequeño detalle, en el camino de vuelta a casa, una luna con una textura y un color fuera de lo normal no hizo mas que confirmar lo que todos llevábamos en mente, el haber vivido una noche realmente especial e imposible de olvidar.

   


Jason Ringenberg

 

JASON RINGENBERG & THE NASHVILLE ALLSTARS
Zaragoza, Sábado 13 de septiembre de 2003
Sala La Casa del Loco

Jason Ringenberg llega desde Nashville, Tennessee. Lleva botas de piel de serpiente, sombrero de vaquero y camisa del quizás no tan lejano Oeste. Se presenta en Zaragoza, tras su actuación el día anterior en el Festival Azkena Rock, con motivo del cumpleaños que celebra el bar El Páramo y desata las simpatías de todos los asistentes en tan sólo unos minutos. El show acaba de empezar.

Acompañado únicamente de su guitarra (de la que colgaba aún la etiqueta de compra) y una ocasional harmónica, el americano atacó en formato acústico algunas de las canciones de su anterior etapa junto a Jason & The Scorchers y desgranó otras de su aún último disco, “All Over Creation”. De entre estas últimas, destacaron “Erin’s Seed”, “Bible And A Gun” o “James Dean’s Car”, aunque sin las colaboraciones de sus paisanos y amigos Lambchop, Steve Earle y Todd Snider respectivamente, tal y como ocurre en el álbum. Como guinda, se atrevió con una versión de un tema de The Beatles, “I’ve Just Seen A Face”, acelerada en esta ocasión.

Tras esta primera parte, de marcado carácter country, Jason se tomó un pequeño descanso tras el cual saldrían a escena los que ahora son The Nashville Allstars, es decir, algunos recuperados miembros de la extinta banda de Jason, The Scorchers, con la que consiguió la fama hace más de veinte años.

Estos comenzarían su actuación sin la compañía de Jason, con fulminantes temas que se acercaban al rockabilly y que sirvieron de introducción al segundo tramo del que contaba este particular concierto. Jason hizo acto de presencia al acabar una de las canciones instrumentales y, con él, la fiesta continuó entre las piezas de carácter más country y las más tradicionalmente rock, sin perder, eso sí, un ápice de la diversión que ligaba a asistentes y grupo.

El señor Ringenberg se movía entre ocasiones bailes, chistes en castellano y muecas consiguiendo que el concierto, de alrededor de dos horas de duración, no resultase aburrido en ningún momento. Como prueba, ya al final de éste, la insistencia de los presentes obligó a realizar un doble bis culminado en un pequeño homenaje que estos originarios de Nashville decidieron rendir al triste y recientemente fallecido Johnny Cash. Requiescat In Pace.

   
Ir A Todos Los ConciertosIr a portada