Una
multitud, caóticamente agolpada frente a las puertas de la
Sala Moby Dick, revelaba la expectación generada por la primera
visita de Explosions In The Sky a la capital española.
No
era para menos, el cuarteto tejano se ha convertido, principalmente
gracias a la oscura épica contenida en “Those Who Tell
The Truth Shall Die, Those Who Tell The Truth Shall Live Forever”
y al reciente “The Earth Is Not A Cold Dead Place”,
en la última esperanza de un género, el llamado post-rock,
que, herido de gravedad, daba sus últimas bocanadas en busca
de aire fresco.
Los
de Austin no revelan nada nuevo, pero descargan su potente rock
instrumental con una actitud rabiosa, visceral, cargada de honestidad,
ira y sudor que mece a público e interpretes en una contundente
hipnosis colectiva.
Basando
su set en las cinco composiciones que dan forma a su último
disco, pero sin olvidar maravillas como “Greet Death”,
“Yasmin The Light” o “The Moon Is Down”,
los cuatro componentes del grupo se revelaron como grandes instrumentistas
que, tan pronto optaban por seguir al pie de la letra lo expuesto
en su trabajo en estudio, como decidían tomar el camino de
la improvisación, eso sí, nunca ahogando melodías
en ruido sin motivo, conscientes de la importancia de las mismas
en unas composiciones que, pese a estar cargadas de contundencia,
siempre son dotadas de una línea argumental.
Para
colmo, Explosions In The Sky exprimieron al máximo su compenetración,
pasando del caos sónico más absoluto al silencio sin
inmutarse y ahogando al público en un cómplice silencio
sepulcral, en definitiva, convirtiendo su actuación en una
increíble ceremonia difícilmente superable.
Los
catalanes Camping habían sido los encargados, minutos antes,
de ejercer el papel de teloneros con una corta actuación
en la que, pese a apenas tener tiempo para descargar tres composiciones,
quedó constancia de lo emocional y contundente del sonido
de los autores de “Photo Finish”.