Colder
es Marc Nguyen, y viceversa. Este joven francés, cuya nacionalidad
resulta inimaginable al oír este disco, lanza sus primeras
canciones en uno de los sellos que más está dando
que hablar en los últimos tiempos: Output Recordings, artífice
del reciente éxito de The Rapture o LCD Soundsystem entre
otros.
“Again”,
su álbum de debut, comienza como un homenaje claro, pero
no reconocido, a Joy Division, The Fall y demás grupos post-punk,
new wave de los 70, llamado “Crazy Love”. Este primer
corte supone un viaje a través de las entrañas de
un Ian Curtis algo menos desquiciado, unos The Fall más electrónicos
o unos Happy Mondays menos alocados y se convierte, desde el primero
hasta el último de sus cinco minutos, en la mejor de las
canciones de este disco.
A
partir de entonces, la tónica general del álbum se
ve algo perseguida por la sombra del dub y de la electrónica
más primitiva de bandas como New Order o Kraftwerk, y el
éxodo iniciado termina por tomar un rumbo muy distinto y
más cercano a la pista de baile.
Canciones
como “Confusion”, “Silicone Sexy” (donde
lo realmente sugerente es la manera en que Marc pronuncia cada “come,
on baby”, “oh yeah”, “silicone sexy”)
o “Where” son sin duda mucho mejor entendidas cuando,
sobre tu cabeza, pende la bola de discoteca y se entrecruzan las
luces de neón.
Pero,
sin avisar, aparece “This River” que es, quizás,
el punto de inflexión inesperado que el álbum alcanza
casi en su final. Sin dejar de lado samplers y maquinitas, un piano
que no deja de sonar tiñe a esta canción de un sentimentalismo
que, aunque igual de dramático que el resto del disco, poco
tiene que ver con él. Un punto y aparte que nos prepara para
el tema homónimo al grupo, “Colder”, y que bebe
directamente de la electrónica naïve de Kraftwerk o
sus hijos pródigos Pluxus.