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APENINO - LA HORA AZUL

APENINO - LA HORA AZUL
(Jabalina Música, 2003)

Tras dar por finiquitado Dar Ful Ful, Marco A. Maril Pardo vuelve a la palestra con un nuevo proyecto. En esta ocasión, Apenino es el sobrenombre elegido para ocultar su identidad, y, como tal, nos presenta ahora su primer EP, “La Hora Azul”.

Escuchando las canciones que se encargan de darle forma, lo cierto es que creemos encontrarnos ante una secuela de “El Artista Adolescente” en la que Xavi Font ha olvidado incluir su firma junto a la de su ex-compañero en Dar Ful Ful.

Afirmo, sin temor a equivocarme, que Marco sigue con la mirada fija en la profunda huella que los surcos de “Un Soplo En El Corazón” dejaron en el pop nacional. Por ello y, seguramente con el único álbum de Family como disco de cabecera, ha decidido perseguir, desde la soledad de su habitación, la quimera que es la búsqueda de la perfecta canción pop.

En las cuatro composiciones del EP, Apenino dispara desde esas tardes lluviosas de otoño en las que recordamos con añoranza las sensaciones vividas en el ya lejano verano. Vivencias que aquí se presentan con los sintetizadores como mejores aliados, bajo una magnífica producción y con los recuerdos como protagonistas.

El delicioso piar de los pájaros en una pista oculta del EP habla a las claras, se trata de buscar la belleza, algo tan sumamente sencillo y, a la par, tan complicado. Apenino la encuentran y, como no, Javier Aramburu les ayuda con un adecuado y escueto diseño encargado de ilustrar un disco que parece surgido de su propia batuta.

Sí, Family lo inventaron hace diez años. Pero lo realmente importante aquí es que nos encontramos ante cuatro preciosas composiciones que simple y llanamente pretenden ser bonitas canciones.

   

FLOTATION TOY WARNING - THE SPECIAL TAPE

FLOTATION TOY WARNING - I REMEMBER TREES E.P. / THE SPECIAL TAPE
(Green Ufos - Pointy Records, 2002)

El que suscribe tiene especial predilección por esas bandas que parecen surgidas de una excavación en el subsuelo de Marte o la siniestra mente de un jubilado con demasiado tiempo libre.

Tras desvelar esta pequeña debilidad personal, creo nadie se alarmará al observar que esta reseña llega un poco tarde en el tiempo. Los dos EPs aquí comentados tienen más de un año de antigüedad y, la publicación del disco de debut de Flotation Toy Warning, es más que inminente.

Desde la primera escucha de “I Remember Trees E.P.” Flotation Toy Warning se presenta como una banda poseedora de un rico y personal estilo en el que priman las ganas de observar el mundo desde todas las perspectivas posibles.

“The Special Tape” no hace mas que confirmar lo expuesto en su predecesor, Flotation Toy Warning es uno de esos grupos que, lejos de necesitar imitar o seguir los postulados marcados por otra banda, basa su discurso en la recreación de un microcosmos privado libre de ataduras y pleno en imaginación.

Desde la utilización de voces operísticas, coros, violines o trompetas hasta la recreación de los más diversos sonidos a través de programaciones, el quinteto inglés no avista una frontera a su extenso y vasto país.

Con un planteamiento similar al de Rollerskate Skinny o los primeros Mercury Rev, el sonido de estos londinenses se puede calificar como el resultado de un imposible encuentro entre Jeff Buckley, David Baker, Syd Barret y Mark Linkous en unas frenéticas sesiones bañadas en el más puro ácido.

Podríamos hablar largo y tendido acerca de las emociones transmitidas por estas siete magníficas canciones, pero Jason Pearce se encargó de encontrar las palabras adecuadas para ello hace años: Señoras y señores, estamos flotando en el espacio.

   

PORTONOVO - NO ES BUENO MIRAR AL SOL

PORTONOVO - NO ES BUENO MIRAR AL SOL
(Jabalina Música, 2003)

“Alto, bajo, fragil...” fue la maqueta de presentación de Portonovo allá en el año 2001, desde entonces han pasado casi dos años y por fin ahora ha caído en nuestras manos “No Es Bueno Mirar Al Sol”, la esperada puesta de largo de la banda madrileña.

En ella, Portonovo se nos presentan como unos Le Mans menos melancólicos pero saturados de escuchar a The Magnetic Fields o unos Family con una magnífica producción y un montón de incertidumbres pese a tener la certeza de haber perdido la inocencia años atrás.

Con tan exquisitas y selectas referencias y la sabia ayuda a la producción de Arturo Vaquero (Humanoid) las cuatro canciones de “No Es Bueno Mirar Al Sol” se convierten en un suculento bocado para los amantes de ese pop triste tan olvidado en los últimos años.

Desde la inicial “Paréntesis” donde la delicada voz de Reyes sobrevuela unas cuidadas bases voluntariamente ralentizadas (se mantienen a lo largo del EP y suponen una de las señas de identidad de Portonovo) mientras se dedica a susurrar una ingeniosa letra hasta “Nova”, el cuarto y último tema del disco en el que unos preciosos teclados y un burbujeante colchón se bastan para hacerla cotizar al alza “No Es Bueno Mirar Al Sol” se muestra como un trabajo consciente, inspirado y dotado de una embriagadora elegancia que supone un suculento anticipo al salto al formato largo de Portonovo.

Y es que, si estos recién llegados consiguen plasmar en él sus ideas con la misma convicción y acierto que en este EP, con toda probabilidad el “Entresemana” de Le Mans tenga, por fin, un digno (y necesario) sucesor como banda sonora de los momentos más tristes de más de uno.

Un EP que pese a lo escaso de su duración nos hace confiar en un prometedor e esperanzador futuro para estos orfebres de la rama más otoñal del pop nacional.

   

EL COLUMPIO ASESINO - EL COLUMPIO ASESINO

EL COLUMPIO ASESINO - EL COLUMPIO ASESINO
(Astro Discos, 2003)

Después de una larga y prometedora trayectoria como grupo maquetero en la que resultaron vencedores de concursos tan prestigiosos como el Demo 2001 o el Lagarto Rock, El Columpio Asesino irrumpen por fin en las tiendas de discos con su debut homónimo.

En él nos encontramos con diez composiciones que dejan claro cual es el estilo de la banda: ninguno. Y es que si de algo pueden jactarse los miembros de El Columpio Asesino es de facturar una música libre de ataduras, con el eclecticismo como bandera y la amplitud de miras como mayor virtud.

Con estas premisas y armados de un poco de mala leche, muchas ganas de divertirse y alguna que otra sustancia psicoactiva (me niego a pensar que algo así puede surgir sin estimulaciones externas) el resultado no podía ser otro, un disco que se ríe de todo y de todos, empezando por ellos mismos.

Sin necesidad de copiar a nadie – muchos deberían tomar nota – su esperado trabajo de presentación supone un increíble viaje a lomos de una impredecible montaña rusa que sorprende desde la primera hasta la enésima escucha y al cual no se le vislumbran precedentes más allá del irrepetible “Yerself Is Steam” de Mercury Rev.

Quizá en su contra pueda achacarse la dificultad que entraña adentrarse y asimilar el rico universo que se presenta ante nuestros oídos en un disco de esta magnitud. Dicha adversidad se convierte en insignificante cuando se compara a la indescriptible sensación de plenitud que embriaga al oyente al cruzar el umbral de este sorprendente cosmos.

Cuando pensaba que nadie iba a robar el trono de mejor disco nacional del año a “El Ventrílocuo de Si Mismo” de Sr. Chinarro, me encuentro de bruces con este LP y compruebo que estaba equivocado.

¿Quién necesita estupefacientes cuando este disco se aloja en las baldas de su discoteca privada?.

   

Colder - Again

COLDER - AGAIN
(Output Recordings, 2003)

Colder es Marc Nguyen, y viceversa. Este joven francés, cuya nacionalidad resulta inimaginable al oír este disco, lanza sus primeras canciones en uno de los sellos que más está dando que hablar en los últimos tiempos: Output Recordings, artífice del reciente éxito de The Rapture o LCD Soundsystem entre otros.

“Again”, su álbum de debut, comienza como un homenaje claro, pero no reconocido, a Joy Division, The Fall y demás grupos post-punk, new wave de los 70, llamado “Crazy Love”. Este primer corte supone un viaje a través de las entrañas de un Ian Curtis algo menos desquiciado, unos The Fall más electrónicos o unos Happy Mondays menos alocados y se convierte, desde el primero hasta el último de sus cinco minutos, en la mejor de las canciones de este disco.

A partir de entonces, la tónica general del álbum se ve algo perseguida por la sombra del dub y de la electrónica más primitiva de bandas como New Order o Kraftwerk, y el éxodo iniciado termina por tomar un rumbo muy distinto y más cercano a la pista de baile.

Canciones como “Confusion”, “Silicone Sexy” (donde lo realmente sugerente es la manera en que Marc pronuncia cada “come, on baby”, “oh yeah”, “silicone sexy”) o “Where” son sin duda mucho mejor entendidas cuando, sobre tu cabeza, pende la bola de discoteca y se entrecruzan las luces de neón.

Pero, sin avisar, aparece “This River” que es, quizás, el punto de inflexión inesperado que el álbum alcanza casi en su final. Sin dejar de lado samplers y maquinitas, un piano que no deja de sonar tiñe a esta canción de un sentimentalismo que, aunque igual de dramático que el resto del disco, poco tiene que ver con él. Un punto y aparte que nos prepara para el tema homónimo al grupo, “Colder”, y que bebe directamente de la electrónica naïve de Kraftwerk o sus hijos pródigos Pluxus.

   

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