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SONGS FROM SAFARA - SONGS FROM SAFARA
SONGS FROM SAFARA - SONGS FROM SAFARA
(Moonpalace Records - Own Records, 2000)

Gracias al incipiente sello Moonpalace Records y a su nueva faceta como distribuidora, la primera y, hasta el momento única referencia de Songs From Safara ha pasado de ser una completa desconocida a convertirse en una habitual de nuestros pabellones auditivos.

Y es que, la delgada línea que separa el hecho de ofrecer o no una oportunidad a un disco puede significar que un proyecto tan interesante como el que nos ocupa pase totalmente inadvertido. Por suerte, en esta ocasión y, pese a la fecha de edición del EP (data del ya lejano año 2000), Moonpalace Records han decidido facilitarnos la labor de alegrar nuestros oídos (y corazones) con las seis canciones que dan forma a este disco homónimo.

No está de más señalar que Songs From Safara es un proyecto unipersonal tras el que se oculta Helio P. Camacho, el también artífice de Matamore, uno de los e-zines que mejor gusto destila a lo largo y ancho de la red.

El EP se abre con “Ode To Accatonne”, una impactante intro construida a través de una poderosa a la vez que delicada línea de guitarra y varios samplers que nos hace volver la cabeza hacia lo cimentado por Diabologum en composiciones como la claustrofóbica “La Maman Et La Putain”.

Sin embargo, en el resto de canciones del álbum, el rock oscuro y violento de los galos queda a un lado, y Helio se deja seducir (al igual que en su webzine) por la desnudez acústica, introspectiva e intimidante de los folk singers norteamericanos. Desde Nick Drake hasta Will Oldham.

Es ahí donde nos encontramos con el verdadero potencial de Songs From Safara, una voz y unos estribillos que derriten, frases que desarman además de una sencillez y una sinceridad que acaban por convertir su música en un dulce realmente apetecible.

Quince deliciosos minutos compuestos bajo el cobijo de una habitación para ser degustados desde otra.

   

LORNA - THIS TIME, EACH YEAR
LORNA - THIS TIME, EACH YEAR
(Pause Music, 2003)

Aunque, desde su cuartel general de la ciudad inglesa de Nottingham, Lorna llevan varios años enviando deliciosos mensajes en el interior de exclusivas botellas, hasta el momento, tan solo uno de ellos había llegado a nuestra solitaria orilla. Como muchos de vosotros imaginaréis estamos hablando de “November Kicks Again”, el emocionante EP que la banda compartió con The Cosmos y que el sello Becalmed Records se encargó de editar.

A estas alturas, muchos habíamos perdido la esperanza de recibir una nueva señal de estos náufragos del pop más elegante y cuidado, sin embargo, una de estas botellas había llegado a buen puerto, el de los capos del incipiente sello Pause Music.

Gracias a ellos, en estos momentos “This Time, Each Year”, el álbum de debut de Lorna, suena en mi reproductor y, las once nuevas canciones que le dan forma, han servido para confirmar lo que muchos presentíamos desde hace tiempo, Lorna tienen un potencial increíble y, solo la mala suerte, había evitado que pudieran gritarlo a los cuatro vientos.

Obviamente, la música de estos ingleses no está hecha para recalar en esas playas masificadas que pueblan las costas mediterráneas, sino en solitarias calas que solo los lugareños o los buscadores de emociones más constantes y persistentes conocen, es ahí donde composiciones como la alegre “For Hours Light” o la desbaratadora “Flux Capacitor” nos presentan a una banda capaz de transmitir las más diversas emociones con sus inspiradas canciones.

Un cuidado y bellísimo sonido para cuya recreación se valen de la sabia utilización de guitarras, violines, theremin, teclados o el propio silencio, los coloca en un hipotético lugar entre el preciosismo estético y emocional de L’altra, los Belle & Sebastián con más pegada y los siempre inspirados Low.

Lorna reclaman tu atención desde su isla privada con un disco que peleará con el “Form of...” de Berg Sans Nipple por el cetro de debut más inspirado del año. Si los dejas pasar no te lo perdonaras.

   

LANSBURY - THAT CREEPY HOPE ON LOVE
LANSBURY - THAT CREEPY HOPE ON LOVE
(Astro Discos, 2003)

Por fin Lansbury, una de las bandas maqueteras que más y mejor había dado que hablar en los últimos años, tiene listo “That Creepy Hope On Love”, su debut en formato largo.

Lansbury parecen querer dar sus pasos lo más firmemente posible aunque esto suponga una mayor dilación entre sus entregas, quizá por ello el disco llega un año después de la edición de su primer y hasta el momento único EP, el brillante “The Only Thing That Shines”.

Quizá este factor podría sopesarse como un punto en contra de la banda, pero si este sigilo ha supuesto la entrega de un álbum de la talla del que nos ocupa, bienvenido sea.

En “That Creepy Hope On Love” Javier Otero realiza un verdadero derroche interpretativo a medio camino entre la elegancia de Stuart Staples (Tindersticks) y el Kurt Wagner más extremo (Lambchop) mientras se deja envolver por el sonido de una contundente banda que, en ocasiones recuerda a Migala, en otras se muestra más cercana a Lambchop y en las menos se aproxima a los postulados de los últimos Songs:Ohia, pero siempre deambula por los derroteros del folk más taciturno y apesadumbrado.

Así nos encontramos con once canciones excelentemente grabadas (algunas de ellas ya visitadas en la etapa maquetera del grupo), que acaban por conformar un disco homogéneo salpicado por momentos de especial brillantez como “A Luscious Moment (Summertime On The Moon Lowlife)” o el impecable tridente final compuesto por “Addle Choice”, “A Long Day Pass” y “The Birthday Boy”.

Lansbury ponen de largo su visión de debilidades terrenales como el amor o el miedo al paso del tiempo en un sobrio debut que certifica que lo suyo va muy en serio.

   

A PLACE FOR PARKS - THE BRIGHT PERIOD
A PLACE FOR PARKS - THE BRIGHT PERIOD
(Unique Records, 2002)

Desde el sello francés Unique Records nos llega el suculento debut de A Place For Parks, una banda procedente de la ciudad gala de Montauban que, desde la misma elección de su nombre, decidió dejar pistas acerca de los parámetros estilísticos abordados por su proyecto.

Lo cierto es que bautizar una banda con el nombre de una canción de Mogwai supone una verdadera declaración de intenciones que, admitámoslo, a estas alturas llega a inquietarnos. Y es que, el discurso de los escoceses tiene la desdicha de haber dejado a sus espaldas una cohorte de imitadores que, normalmente, acaban quedándose meramente en eso, imitadores.

Por suerte, el de A Place For Parks no es uno de esos casos y el trío francés demuestra, como mínimo, ser poseedor de un amplio arco de influencias que acaba por desembocar en un estilo propio, entre el free jazz más juguetón y pausado, el post-rock ambiental y el slowcore más hiriente.

Las seis canciones de “The Bright Period”, transitan, siempre al filo de la navaja, entre los parajes más hostiles y los territorios más acogedores, construyendo con sus acertadas melodías una tensa calma que parece no querer despegar nunca y, en definitiva, edifican un nuevo tratado de post-rock que consigue el principal objetivo de este género, utilizar las texturas para emocionar.

Texturas que en esta ocasión se generan a través de bajo, guitarra y batería, pero también con una importante aportación de instrumentos como piano (minimalista y crucial en “Our Screwball Concerto”), clarinete (descubriendo nuevos horizontes en “Hidden Landscapes”) o trombón, que acaban por remitirnos a unos Godspeed You ! Black Emperor menos épicos.

A Place For Parks nos entregan un debut sutil, delicado y sugerente que hará las delicias de los seguidores de grupos como Codeine, Slint, Steven R. Smith o Godspeed You! Black Emperor.

   

GRUPO SALVAJE - IN BLACK WE TRUST
GRUPO SALVAJE - IN BLACK WE TRUST
(Acuarela Discos, 2003)
Cuando hace unos meses se anunció que Ernesto Gonzalez (ex-The Pribata Idaho) había puesto un nuevo proyecto en marcha bajo el nombre de Grupo Salvaje, estoy seguro de que a más de uno se le iluminó la cara.

Y tenían motivos para ello. The Pribata Idaho construyeron, a lo largo de la década de los noventa, una sólida discografía que les situó, merecidamente, como una de las bandas más influyentes de su generación.

Pese a todo, y como era de esperar, Grupo Salvaje no supone la reaparición de una banda bajo un nuevo envoltorio, sino el nacimiento de un interesante y prometedor proyecto con entidad propia.

Nos lo advirtieron con “Watercolor Summer”, el tema incluido por el grupo en el recopilatorio “Acuarela Songs 2” y no hacen mas que confirmárnoslo con “In Black We Trust”, lo suyo es una amalgama de influencias del rock más exquisito facturado en los últimos cincuenta años, desde Elvis Presley (con referencias en la propia portada) hasta Johnny Cash (al que dedican el disco) pasando por Bob Dylan, Tom Waits, Leonard Cohen, Scott Walker o Neil Young.

Una voz en constante mutación que se adapta a cada tema, un muro de elegantes y emotivos arreglos que sin embargo se mantienen en todo momento en segundo plano o una delicada y respetuosa producción realizada por Abel Hernández (Migala, Emak Bakia) acaban por convertir el disco en un sincero y merecido homenaje a los grandes (y pequeños) nombres del folk-rock más polvoriento y oscuro.

Pese a ello, lo realmente importante en “In Black We Trust” es que, lejos de convertirse en un mero ejercicio de estilo, supone la entrega de nueve canciones que se sostienen por si mismas y que acaban por dotar de una personalidad propia (aunque con claros referentes) a Grupo Salvaje.

Emocionante debut que sitúa a Grupo Salvaje en la estela de los grandes grupos del género.

   

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