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JEFFREY LEWIS – IT'S THE ONES WHO'VE CRACKED THAT THE LIGHT SHINES THROUGH
(Rough Trade – Sinnamon Records, 2003)

Este amigo de Adam Green y Kimya Dawson (ex-Moldy Peaches), neoyorquino como los anteriores y partícipe junto a éstos de lo que se ha venido a llamar el movimiento antifolk, ha editado uno de los álbumes más divertidos de los últimos años.

Ya desde los títulos de las canciones se prevé el alto contenido humorístico de esta segunda entrega del antifolk (“Don’t Let The Record Label Take You Out To Lunch”, “I Saw A Hippie Girl On 8th Avenue” o “You Don’t Have To Be A Scientist To Do Experiments On Your Own Heart” son algunos ejemplos). Pero es que Lewis recita, canta y desafina a una velocidad de vértigo y despliega todo su ingenio en unas letras ridículas e irónicas que, por momentos, simulan ser autobiográficas (“Back When I Was 4” narra su vida, en pasado, hasta cumplir los ciento veintiocho años).

Como si del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde se tratase, Jeffrey Lewis tiene dos muy fácilmente diferenciables facetas. En la primera, presenta canciones de carácter más sosegado en las que manifiesta sus intenciones más serias. En la segunda, quizá la más sorprendente y donde muestra su lado más punk, provoca sus momentos más enérgicos con canciones como “No LSD Tonight”, o “Texas” (en la que Lewis se pregunta: “Where’s the tower? – What’s the other?”), totalmente imposibles de cantar por el apresuramiento con que se desencadenan sus palabras y frases.

Además, y por si fuera poco, no descuida en absoluto el contenido artístico del libreto del disco, totalmente alucinante, desplegando en él todo su talento (que es mucho) como dibujante de comics, llenando todo de textos e ilustraciones que aluden a ellos y haciendo gala de un horror vacui que trasciende también a su obra musical.

   

AROAH - THE LAST LAUGH
(Acuarela Discos, 2004)

Aroah asomó su cabecita a la superficie del panorama musical nacional con dos sorprendentes e inspirados EP’s publicados en el año 2001. En total nueve composiciones con las que Irene Tremblay se convirtió en nuestra Cat Power local; dulce, tímida, sensible, pero capaz de desvelar sus más profundas emociones hilvanándolas con inspiradas melodías.

Tras aquello, era necesario un LP con el que Aroah confirmara la validez de lo facturado en “Cuando Termines Con Todo, Habrá Terminado Contigo” y “Seis Canciones Desde El Norte” y se estableciera, definitivamente, como proyecto de cabecera del indie nacional.

Sin embargo, su respuesta fue “No Podemos Ser Amigos”, un disco sabroso al paladar, sincero, con momentos álgidos, pero irregular en un conjunto demasiado titubeante y falto de homogeneidad.

Tras el pequeño tropezón, Aroah recupera su mejor nivel con “The Last Laugh”, un álbum que no envidia los citados primeros pasos de su carrera ni olvida lo aprendido en composiciones como “Myriam, La Primera”.

En él, se deja arropar por músicos del círculo de Greg Weeks y delega las tareas de producción en el buen hacer del norteamericano para centrar sus esfuerzos en la interpretación de unas canciones que, impregnadas del aroma de Weeks, emanan calidez desde la voz de una Irene Tremblay firme y afianzada en su papel.

Sustentado sobre unas trabajadas letras en inglés, “The Last Laugh” habla de rupturas, profundas heridas que todavía atormentan, pero que ya no impiden trepar por la escalera que tarde o temprano nos sacará del pozo que nos aísla.

Una última risa que seduce con las escuchas, al acogernos en sus afectuosos brazos tras la inevitable etapa de acercamiento y desvelarnos los múltiples secretos alojados en los recovecos de sus melodías.

Los mejores atletas tienen tropezones, Aroah compite en su particular carrera de fondo y, con “The Last Laugh”, se levanta triunfal de uno de ellos.

   

AUDIENCE - SECOND HANDED
(Noizpop, 2003)

Audience prosiguen con la labor de perseguir su destino con “Second Handed”, esta vez, y tras desligarse de la discográfica mallorquina Primeros Pasitos, bajo el toldo del flamante sello Noizpop.

Los de Gernika no han perdido el desgarrado pulso narrativo que les caracteriza, además han apuntado nuevos nombres en su libreta y, gracias a ello, cada vez resultan más inclasificables.

Siguen siendo robustos perros de presa, pero ahora se han convertido en canes adultos, sanguinarios sabuesos que han visto como los músculos alojados en sus mandíbulas han ganado en contundencia mientras dedicaban su tiempo a depurar su técnica para la inevitable batalla.

Su combate ha llegado de nuevo, se llama “Second Handed”, y resulta todavía más contundente que “Some Lovely Hands On Dry Skins”, su anterior embestida, pese a ello, suena más rico en tonalidades, con una paleta de referencias cada vez más amplia y selecta en la que la teatral solemnidad del último Nick Cave no olvida lo hiriente de los primeros pasos del australiano, las trompetas de Love se mezclan con el pulso rítmico de The Doors mientras Ry Cooder se desangra en un oscuro rincón y, una declarada sonoridad mediterránea tamizada de rock puro y salvaje contamina el legado de Kurt Weill.

Una mezcla amenazante, impredecible, al igual que los personajes que John Cassavettes observa impasible en “Una Mujer Bajo La Influencia”, obra capital del neoyorquino homenajeada en los surcos de “Second Handed”.

Suspense, oscuridad, sobresaltos, luces de neon que pelean por mantenerse con vida, poesía de degradados y decadentes barrios marginales, gritos que salen del otro lado de una pared de la que no podemos apartar nuestra mirada.

Audience no se pierden en su montaña de referencias y atacan un repertorio con el que todos sus poros supuran rock, blues, autenticidad y emoción. Mientras, nosotros nos limitamos a observar, atónitos, como sus colmillos se clavan en nuestros huesos.

   

VIRGINIA ASTLEY - FROM GARDENS WHERE WE FEEL SECURE
(Sinnamon Records - Rough Trade, 2003)

Veinte años después de su publicación en Happy Valley, sello de la propia artista, Geoff Travis pone de actualidad, de la mano de una necesaria reedición en Rough Trade, el sorprendente álbum con el que Virginia Astley debutó en solitario en el ya lejano año 1983.

“From Gardens Where We Feel Secure” es una irrepetible y cautivadora obra de folk inglés, inspirada en una jornada de estío en la campiña inglesa, todavía vigente en la actualidad e injustamente olvidada por la memoria colectiva pese a la buena acogida recibida en el momento de su publicación.

Compuesto por once composiciones de carácter instrumental (no se escuchan voces más allá de los luminosos coros que alumbran “With My Eyes Wide Open I’m Dreaming”), el disco se estructura en dos fragmentos, uno dedicado a la mañana y otro a la tarde, en los que Astley, armada de su delicado piano y su turbadora flauta, elabora una homogénea e inspirada obra, perfectamente integrada en el particular ambiente de la campiña inglesa gracias a la sabia incorporación de sonidos rústicos entre los que nos encontramos con el repicar de unas campanas eclesiásticas, los chirridos de puertas inflamadas por la humedad, unos relajantes chapoteos fluviales, o las grabaciones de grillos, ovejas, burros o búhos.

Siempre atenta a la melodía pero dotando a las canciones de un marcado carácter ambiental, Virginia Astley pone difícil, aún dos décadas después de su publicación, el etiquetado de una obra que aúna pop, folk, experimentación e incluso electrónica – esos loops, tan adelantados a su tiempo, que sirven de colchón a las canciones la delatan.

Ya no hay excusas, la reedición del disco, sin más variaciones con respecto a la tirada original que el nuevo y acertado diseño del artwork, pone a “From Gardens Where We Feel Secure” al alcance de todos, no desperdiciemos la ocasión de hacernos con una de las obras cumbres del folk de raíces británicas.

   

BALAGO - EL SEGON PIS
(Foehn Records, 2003)

Dos años después de la publicación de “Erm” y con unas semanas de retraso con respecto a lo previsto, Balago vuelven a la carga con “El Segon Pis”, un disco impactante en el que el carácter paisajístico y cinematográfico de la música del trío de La Garriga sigue intacto.

Guim Serradesanferm, David Crespo y Jordi Soldevilla presentan aquí, como ya lo hicieran en su anterior trabajo, un ambiente oscuro, opresivo, a cámara lenta, pero en esta ocasión con tintes menos comunicativos, más antisociales, como si, de repente, despertáramos en una oscura y enorme mansión y nuestra única expectativa fuera encontrar la salida, transitando angustiados por tenebrosas habitaciones que parecen no conducir a ninguna parte, preguntándonos si acaso estamos soñando.

Balago no están interesados en responder a nuestras preguntas, tampoco en mostrarnos la salida a la pesadilla en la que creemos estar inmersos, ni siquiera nos permiten un atisbo de esperanza advirtiéndonos de su existencia, lo suyo no son los finales felices, ellos prefieren recrearse en estados de animo, siempre áridos, nunca extremos, eternamente angustiosos.

En una sociedad en la que parece que todo debe tener un final feliz, aunque en realidad casi nada lo tenga, un disco como “El Segon Pis”, que se limita a describir, que no señala con el dedo, que se muestra inaccesible, que no deja sus puertas abiertas de par en par, no lo tiene nada fácil. Balago lo saben, y pese a ello han decidido seguir ese camino arisco, complejo e ingrato, el mismo por el que transitan proyectos tan cinematográficos como Labradford, Steven R. Smith o Landing.

Desde su apartado refugio en un segundo piso, Balago elaboran una nueva banda sonora imaginaria, más humana que “Erm”, pero al mismo tiempo más inquietante y sombría. Sin duda uno de los mejores trabajos del año.

   

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