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Rivulets - Debridement

RIVULETS - DEBRIDEMENT
(Chair Kickers Union - Green Ufos, 2003)

El jovencito Nathan Amundson contraataca después de la advertencia que supuso “Rivulets”, su presentación homónima en formato álbum, y demuestra a qué se debe el apoyo incondicional que le prestan los miembros de Low (tanto “Rivulets” como “Debridement” están publicados en Chair Kickers' Union, el sello de Alan Sparhawk y sus compinches).

Grabado en la Iglesia del Sagrado Corazón de Duluth, en “Debridement” nos encontramos a un músico que utiliza sus canciones, más que en su debut si cabe, para vulnerar su intimidad.

Si algo sabe hacer bien este chico (además de hacer grandes canciones) es rodearse de músicos de renombre, aquí le acompañan Jon DeRosa (Pale Horse y Rider), Marc Gartman (miembro de Low en alguno de sus discos), Seth Knappen (exmiembro de Darling), Jessica Bailiff’s y por supuesto Alan Sparhawk y Mimi Parker de Low.

El disco se abre con “An Evil” una intro de casi un minuto de duración donde Nathan canta con una dulce voz una y otra vez “there's an evil in this room”, después comienza el verdadero transito por el intimista mundo de Rivulets. A lo largo de los diez temas restantes Amundson se despacha a gusto de todas sus inquietudes, que principalmente son, por un lado el tema del diablo con el que se abre el disco, y por otro el alcohol (en especial en “Conversation With a Half- Empty Bottle”).

“Debridement” es un disco hecho con el corazón, apuntalado en la suave voz de Nathan y en dispersos y originales acordes de guitarra. Fabricado para su consumo en soledad, a poder ser mientras se observa la caída de las hojas de los árboles con un cigarro en una mano y una cerveza en la otra.

En un primer momento y sin haber escuchado a Rivulets quizá muchas personas piensen que es otro de esos grupos que siguen la estela de Low, en primer lugar por ser el niño bonito de los de Duluth y en segundo por moverse en los mismos patrones estilísticos que ellos, pero, si esas personas se paran a escuchar “Debridement” con los oídos abiertos seguramente coloquen este disco muy cerca de la obra maestra que es “Things We Lost In The Fire”.

   

Camping - Photo Finish

CAMPING - PHOTO FINISH
(Astro Discos, 2003)

A la hornada de grupos relacionados de un modo u otro con el post-rock que han ido publicando discos durante los últimos años se unen ahora estos cinco catalanes. Ellos ya nos habían avisado, con sus dos magnificas maquetas, de que iban a convertirse en uno de los grupos a tener en cuenta a corto plazo en la escena del rock menos convencional, y, con Photo Finish, no hacen mas que confirmarlo.

Estos ex-miembros del desaparecido colectivo Decay Ensemble (del que formaban parte junto a 12Twelve y Balago), se han tomado su tiempo para publicar su álbum de debut. En él nos encontramos varias nuevas visitas a canciones ya conocidas por nosotros ("Bio-lines", Elvis Homerovitz" o "Dibus Méame" ya habían aparecido en sus maquetas), además de nuevas composiciones.

Camping pisan en este su debut las ya trilladas tierras del post-rock, pero no solo del anclado en las subidas y bajadas de intensidad, sino también del más urgente o del evocador de paisajes. Y, lo que es mejor, son capaces de unir todas estas vertientes en una sola canción, como demuestran, por ejemplo, con “Nic 09”, un largo tema (rebasa los doce minutos) que se inicia con unos suaves acordes de guitarra para poco a poco, con unas juguetonas subidas y bajadas, ir creciendo hasta conseguir el climax y volver a la paz inicial.

También nos encontramos en el disco con temas de claustrofóbico ruidismo que engulle, como es el caso de “Baer 1”, de una oscuridad que amilana, en “Baer 2”, curiosidades como la versión de ocho segundos del “You Suffer” de Napalm Death, e incluso, canciones de una excepcional violencia, en especial “Olivier’s Guitar”, donde colabora poniendo la voz Widy, miembro de los franceses Selam y Experience.

En conclusión, un álbum de debut más que notable, que no decepciona pese a las altas expectativas que en él teníamos depositadas y, lo que es mejor, añade un nuevo nombre a la lista de grupos españoles que, cada día con mejores frutos, apuestan por la experimentación.

   

The Sea and Cake - One Bedroom

 

 

 

THE SEA AND CAKE - ONE BEDROOM
(Thrill Jockey - Green Ufos, 2003)

Una de las mejores bandas del prestigioso sello Thrill Jockey nos entrega su sexto disco. A estas alturas nadie duda de la valía de los músicos que componen The Sea and Cake, curtidos en mil batallas defendiendo los nombres de grupos tan conocidos como Tortoise o The Coctails.

The Sea and Cake siempre han sido incluidos en la etiqueta del post-rock, no sabemos muy bien por qué, quizá por editar en uno de los sellos más caracterizados por la cercanía a esos sonidos, por el trabajo de alguno de sus miembros en bandas de ese estilo o, por su ciudad de procedencia. La verdad es que para nuestro entender, estos habitantes de la capital de Illinois nunca deberían haber sido incluidos en ese saco, sino en el de los fabricantes de canciones pop, eso sí, muy trabajadas y realizadas con una delicadeza especial.

La verdad es que el proyecto de Sam Prekop nunca nos ha fallado, sus cinco álbumes hasta la fecha habían mantenido siempre el listón muy alto, y, con “One Bedroom” vuelven a demostrar su regularidad.

Los norteamericanos siguen manteniendo el sonido inconfundible de The Sea and Cake, preciosos medios tiempos mecidos por unas dulces guitarras y adornados por unas elegantes programaciones que siguen el ritmo marcado por unas imaginativas percusiones.

Con “One Bedroom” nos entregan diez preciosas canciones, una de las cuales es una versión del tema “Sound and Vision” de David Bowie. En ellas la voz de Sam Prekop suena más dulce que nunca y el eclecticismo de los miembros del grupo sale a relucir,
demostrando que pese a sonar inconfundibles, The Sea and Cake no se quedan quietos.

Además el disco tiene un precioso envoltorio, en la línea del de sus dos últimos trabajos, “Oui” y “The Fawn” y realizado por el polifacético miembro del grupo Archer Prewitt.

The Sea and Cake vuelven a demostrar que la experimentación, cuando se sabe hacer bien no es en absoluto aburrida, con la excelente colección de canciones pop que es “One Bedroom” conseguirán, con total seguridad, que muchos vuelvan a olvidar sus prejuicios y se pongan a bailar.

   

Cat Power - You Are Free

 

 

 

 

 

 

 

CAT POWER - YOU ARE FREE
(Matador - Everlasting, 2003)

Cinco años pasaban ya desde que Chan Marshall nos entregara “Moon Pix”, su último disco con canciones propias. Desde entonces, la norteamericana solo había saciado nuestra sed de canciones de Cat Power con un trabajo menor, un disco de versiones titulado “The Covers Record” publicado en el año 2000.

La propia publicación de “You Are Free” ya es una buena noticia, sin embargo, es doblemente buena al escuchar el disco y comprobar que está a la altura del fantástico “Moon Pix”. Chan no nos defrauda y construye una colección de canciones donde ninguna de ellas baja el listón.

Si algo seduce en el disco que nos ocupa es la sensación de estar en todo momento escuchando la mejor composición del mismo y, al terminar los cincuenta minutos de duración de la grabación, sentir una necesidad imperiosa de volver a repetir su escucha.

Eso sí, los iniciados en el cancionero de Cat Power no se van a sorprender con sus nuevas composiciones, ya que Chan se limita a hacer lo que mejor sabe, hermosas canciones con un agraciado deje folk-indie. Para qué cambiar su fórmula si ya sabe como emocionarnos.

Chan se ayuda de piano y guitarra para dar forma a catorce emotivos cortes inspirados por la búsqueda, el encuentro y la sensación de libertad además de por una necesidad de olvidar el pasado para afrontar con fuerza el presente y el futuro.

Moviéndose como pez en el agua a lo largo y ancho del disco, desde la positiva “Free” hasta la desolada “Baby Doll” consigue inspirar confianza en el oyente, dándole en todo momento la sensación de ser su confidente. Además el gusto de Marshall por hacer versiones de temas ajenos también tiene su hueco aquí, por un lado una afligida versión de “Werewolf” de Michael Hurly y, por otro, una revisión del “Keep on runnin’” del genial bluesman John Lee Hooker.

Con You Are Free recuperamos a la mejor Cat Power, si es que en algún momento alguien la había dado por perdida.

   

Calexico - Feast Of Wire

 

 

 

 

 

 

CALEXICO - FEAST OF WIRE
(City Slang - Virgim, 2003)

Después de hacernos esperar durante tres años, desde la publicación de su anterior trabajo, el colectivo de músicos dirigido por Joey Burns y John Covertino nos entrega el que es ya su cuarto álbum.

Se trata de un disco menos dado a la experimentación que los que le preceden, en el cual la canción más larga no llega a los cinco minutos, y que parece que reserva toda la libertad de improvisación para los tres últimos temas “Whipping the horse’s eyes”, “Crumble” y “No doze”, además del interludio de piano de veinte segundos que es “Stucco”.

Y, ¿qué nos encontramos en el resto del disco?, pues CANCIONES, pero con mayúsculas, en las que la banda demuestra el gran eclecticismo del que hace gala.

Pese a las múltiples colaboraciones en las que se ven envueltos Burns y Covertino, Calexico siguen teniendo una personalidad propia que los distingue de cualquier otra formación.

Puede que el vivir en una frontera, la de Estados Unidos con Méjico (quizá de ahí el título del disco, “Festival de Alambre”), sea la razón por la que Calexico tienen un sonido tan cercano y tan global a la vez.

De este modo y, conservando las influencias de siempre, “Feast of Wire” contiene una colección de temas que van desde la melancolía de “Sunken Waltz” a la alegría festiva de “Guero Canelo”, pasando por la esperanza que transmite “Not Even Stevie Nicks ...” .

De entre estas canciones y, el resto de composiciones que forman esta obra de rock fronterizo, se sitúa la obra de arte que es la épica “Black Heart” , en la que se puede apreciar lo mejor de unos Calexico en estado de gracia.

Remitiéndonos como siempre a los spaguetti western, Ennio Morricone, el desert-rock, los mariachis y también a Love (quizá por las trompetas tan mejicanas), Calexico se desmarcan de nuevo y vuelven a superarse situando “Feast of Wire”, muy previsiblemente, entre uno de los grandes discos del año.

   
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