Gracias a
cuatro maquetas, dos como Penélope Glamour y, otras tantas
ya bajo el alias actual, con las que las bondades de Lou Anne
fueron pasando de boca en boca cuan reguero de pólvora,
el cuarteto murciano nos entrega ahora “Days Were Holes”,
un disco que, no por más esperado, ha terminado por resultar
menos suculento al paladar.
Deliciosamente
empapados de la ternura de los Yo La Tengo más edulcorados,
pero sin quedarse embelesados observando las maravillas construidas
por Ira Kaplan y compañía, Lou Anne recurren a las
mismas influencias abanderadas por los de Hoboken, desde The Velvet
Underground a The Byrds, pasando por Sonic Youth o Galaxie 500,
para entregar un trabajo eminentemente pop y delicadamente rabioso,
en el que las guitarras siempre aparecen desbocadas, pero nunca
fuera de control.
Compuesto
por once canciones, cuatro de ellas rescatadas de su etapa maquetera
(“You Came In”, “Stereo”, “Weep
My Eyes” y “Breething Here To Stay”) y el resto
de nueva factura, en “Days Were Holes”, Lou Anne elaboran
traviesas melodías revestidas con idílicos juegos
vocales y, al mismo tiempo, tratan de corromperlas con guitarras
y teclados desde una perspectiva entre psicodélica y shoegazer.
Meticulosamente
cuidado hasta el más mínimo detalle, “Days
Were Holes” gana puntos con una estudiada disposición
de sus canciones en la que, los momentos álgidos, los de
una rítmica más intensa, se intercalan con refinadas
composiciones de carácter planeador y atmosférico.
Lou
Anne van a su tienda habitual, se hacen con un buen cargamento
de fruta fresca, la introducen cuidadosamente en su experimentada
batidora, añaden leche, pulsan los botones adecuados y
nos sirven un delicioso batido. Sí, todos conocemos los
ingredientes, pero no por ello el resultado es menos delicioso
y gratificante.