Ir A Todos Los DiscosIr a portada


Devendra Banhart - Oh Me Oh My... The Way The Day Goes By The Sun Is Setting Dogs Are Dreaming Lovesongs Of The Christmas Spirit
DEVENDRA BANHART - OH ME OH MY... THE WAY THE DAY GOES BY THE SUN IS SETTING DOGS ARE DREAMING LOVESONGS OF THE CHRISTMAS SPIRIT
(Young God Records, 2002)

La escucha del disco con el que este jovencito se nos presenta nos ha dejado en un primer momento desconcertados, en esencia por no saber donde situar sus desquiciadas composiciones, en posteriores escuchas y poniendo todos nuestros sentidos en la audición de la grabación hemos podido ir reubicándonos para, finalmente, en la enésima reproducción caer a los pies de Devendra.

La historia que envuelve a Banhart parece salida de la mente de un ingenioso cuentista, por un lado cuenta que, a sus 21 años es un graduado del Instituto de Arte de San Francisco, por otro que ha hecho sus pinitos en los mundos de la pintura y la poesía mientras vivía en distintas ciudades del globo como Caracas, Tejas, Los Angeles, San Francisco o Nueva York (en algunas de ellas en condiciones precarias) y, para colmo que sus primeras actuaciones fueron en la boda de unos amigos y en un restaurante de comida etiope.

No es un estilo al uso el de este insolente jovencito, cercano al lo-fi que los personajes de “Alguién Voló Sobre el Nido del Cuco” podrían grabar armados con un destartalado radiocassete, una guitarra desafinada y unas pocas nociones musicales.

En las canciones de “Oh Me Oh My... The Way The Day Goes By The Sun Is Setting Dogs Are Dreaming Lovesongs Of The Christmas Spirit”, normalmente de una duración alrededor de un minuto, Devendra tan pronto modula su voz hasta dejar oír solo un murmullo como descarga unos trastornados alaridos o escupe sonidos guturales, consigue de este modo transmitir la sensación al oyente de estar escuchando la banda sonora de una destartalada película digna del más perturbado de los directores.

Parece ser que en un principio, Young God Records, el sello discográfico que se aventuró a la edición de su debut, tenía pensado grabar el disco en estudio, desechando las grabaciones que hasta el momento Devendra había realizado armado de radiocassetes rescatados de la basura, pero posteriormente resolvieron por editar las canciones en su estado inicial, decisión muy acertada escuchando el disco a día de hoy.

Con este disco nace lo que puede convertirse en un mito, tanto por su música como por todo lo que lo rodea, esperemos que no se pierda por el camino.

   

Miztura - Miztura

MIZTURA - MIZTURA
(Fork Series, 2002)

El disco que nos ocupa es la tarjeta de presentación de Miztura. En él encontramos las canciones que componían la maqueta que el grupo había grabado a principios del año 2002, en principio sin intención de que saliera a la luz en forma de disco, pero, tras el interés mostrado por los responsables de Fork Series, editado en verano del año 2002, eso sí, después de que las canciones pasaran por un nuevo proceso de mezcla y remasterización que aportó una mayor calidad al resultado final.

Miztura facturan una suerte de post-rock cercano en unas ocasiones al free-jazz, en otras a la tensión del post-core de sus paisanos Lisabö y en otras al math-rock, pero siempre próximo a la experimentación, a los largos desarrollos y a la tensión acumulada.

Su afinidad por los sonidos surgidos de la improvisación queda patente en el primer tema del disco, una canción de catorce minutos llamada “Answer” que desde la primera escucha logró seducirnos. En él se valen de sus guitarras y de una acertada trompeta para mantener en vilo al oyente a lo largo de su extensa duración.

En el resto de cortes de “Miztura”, la banda vasca no hace mas que confirmar, en ocasiones desde la rabia, en otras desde la paz, pero siempre pisando tierra firme, lo que “Answer” ha puesto sobre la mesa a las primeras de cambio: la madurez de una banda que, pese a su juventud, demuestra disponer de una gran experiencia en la interpretación del rock más arriesgado.

Según comenta la propia banda, actualmente se encuentran preparando lo que será su segundo disco, el cual está previsto que se edite en el sello discográfico Metak. Seguro que no nos decepcionan con él y consiguen confirmar la validez de su arriesgada propuesta.

   

James Yorkston & The Athletes - Moving Up Country

JAMES YORKSTON & THE ATHLETES - MOVING UP COUNTRY
(Domino - Everlasting, 2002)

“Moving Up Country” es el álbum de debut de James Yorkston, un escocés que, apoyado desde sus primeras maquetas por John Peel, quien no dudó en radiarlas desde el primer momento, nos entrega diez preciosas canciones bañadas en su melancólico folk.

Para explicar cómo es su música a los que todavía no hayáis tenido el gusto de escucharla, os diré que cerréis los ojos, os sitúes mentalmente en un pequeño pueblo escocés e imaginéis como sonaría la música de Kurt Wagner si hubiera pasado su infancia allí (no es casualidad que James Yorkston naciera y fuera criado en Kingsbarns, una pequeña villa escocesa). Creo que si lo hacéis todos convergeréis al pensar en una suerte de elegante pop-folk tamizado por un preciosismo evocador.

No todos los días nos encontramos con un debut de este calibre y con tanta madurez, es por tanto un caso especial el de Yorkston, quien sigue los caminos anteriormente marcados por artistas del talento de Nick Drake o Bob Dylan al presentarnos un disco atemporal que se sumerge en su legado sin llegar a dañarlo.

El disco cuenta con la colaboración de Lone Pigeon, más conocido como Gordon Anderson (miembro fundador de The Beta Band) y Simon Raymonde (Cocteau Twins), quien también realiza labores de producción en el álbum. Entre ellos y el resto de músicos que se esconden bajo el sobrenombre de The Athletes y valiéndose de un gran número de instrumentos (Banjo, clarinete, mandolina, steel guitar, vibráfono, piano, acordeón, concertina o hammond) dan al disco un sonido acústico lleno de una gran variedad de arreglos que no buscan dar grandiosidad sino belleza. Y lo más loable en estos casos, no se pierden en derroteros que distraigan nuestra atención de lo que realmente importa, la propia canción.

Esperamos tener pronto nuevas noticias de este escocés que augura un buen futuro al folk-rock proveniente de las islas británicas.

   

Out Hud - S.T.R.E.E.T D.A.D

OUT HUD - S.T.R.E.E.T. D.A.D.
(Kranky - Green Ufos, 2003)

Out Hud es una especie de proyecto de habitación en la que varios muchachos (dos de ellos, Nic Offer y Tyler Pope, también pertenecen al grupo !!!) parecen haberse reunido para trasladar emociones en la concepción de un álbum de sonidos electrónicos, pero algo estrambóticos. Una máquina de una nerviosa intimidad que resulta, en infinidad de ocasiones, experimental sin resultar un compendio de desvaríos sónicos.

Firme candidato a “disco del año” en el apartado más avanzado del rock, “S.T.R.E.E.T. D.A.D.” está formado únicamente por seis canciones que, bajo títulos embriagadores y extraños, esconden abismales encuentros con el más allá, conexiones con la música de baile del Manchester de los 80 (los primeros Charlatans, Happy Mondays, Stone Roses), el “Screamadelica” de Primal Scream, el post-punk de The Fall o la trayectoria de Tortoise.

Incluso el artwork, a cargo de Dave Sanders, parece rendir tributo a algunas de estas bandas, recuperando la estética de algunos de los álbumes de éstas en un delirante collage de influencia surrealista/ dadaísta. Pero la definición de collage (“composición realizada a base de fragmentos de distintos materiales, como fotografías, periódicos, tela, vidrio..., para sugerir valores evocativos o simplemente calidades materiales inéditas en imágenes abstractas”) sobrepasa lo estético para acaparar, de algún modo, también el concepto musical del grupo.

Así, aunque la tónica general del álbum nos hace hablar de cierta calma, existen arranques de un éxtasis, cáustico y fantasioso, que te invita al baile robotizado. Out Hud resultan ácidos cuando escuchas “My Two Nads (Dad Reprise)”, experimentales cuando te adentras en “This Bum’s Paid”... pero es cuando te sumerges, en profundidad, en “The L Train Is A Swell Train And I Don’t Want To Hear You Indies Complain” cuando descubres de qué son capaces los americanos.

   

M Ward - Transfiguration of Vincent

M WARD - TRANSFIGURATION OF VINCENT
(Merge, 2003)

Conocido por parte del público español a raíz de su aportación, la brillante canción “Famous Dave”, al disco del Especial 200 de la revista mensual Rockdelux, pero desconocido para la gran mayoría, M. Ward lanza en este 2003 su nuevo álbum. Un disco que bebe, como viene siendo habitual en su música, de la tradición country y folk de su país natal, que no podría ser otro sino Estados Unidos.

De este modo, aunque permanece anclado en lo más profundo de las raíces de la nación del capitalismo por antonomasia, que nadie se engañe, “Transfiguration Of Vincent” contiene melodías de organillo, teclados fulgurantes, riffs de distorsionadas guitarras y ciertos momentos que nos trasladan a un rock fulminante y directo para volver, una vez más, a aquello que mejor se le da a M. Ward: la construcción de melodías de clara influencia folk.

Y así encontramos que “Vincent O’Brien” y “Helicopter” son clásicas canciones de eso que algunos llaman “alternative country”; “Undertaker” e “Involuntary”, cuarto y séptimo cortes del disco respectivamente, dos estremecedoras piezas de abundante sensibilidad; “Duet For Guitars, No. 3” un pedacito del lejano Oeste en forma de pequeña canción instrumental; y “Poor Boy, Minor Key”, con su elegantísimo piano y su sugerente melodía vocal, la mejor muestra del talento del americano.

Para rematar, M. Ward se atreve también con una versión de un clásico de David Bowie, “Let’s Dance”, canción que reinventa, minimaliza y ralentiza hasta términos insospechados para conseguir que sea prácticamente imposible de reconocer.

El nombre de M. Ward se escribe, cada vez más, con letras de oro para conceder a este disco un puesto de honor en el podio de lo mejor del año, y así descubrir por qué merece, cada vez más, ser colocado a la misma altura que otros genios de la melancolía indie-folk como Vic Chesnutt (a quien teloneará en Estados Unidos durante este mes de abril y hasta junio), Lloyd Cole o los chicos de Giant Sand.

Un disco preciosista, emocionante, apasionado, sincero, enternecedor y realmente gratificante. Imprescindible.

   
Ir A Todos Los DiscosIr a portada