Ir A Todos Los DiscosIr a portada


Emak Bakia - Frecuencias de un Rojo Devastador

EMAK BAKIA - FRECUENCIAS DE UN ROJO DEVASTADOR
(Acuarela Discos, 2003)

Para los despistados, que, aunque parezca mentira, sigue habiéndolos, comentar que “Frecuencias De Un Rojo Devastador” es ya el tercer disco en la carrera de Emak Bakia. Antes vinieron “Jane” y “Después” además del EP “Un Cuerpo Extraño” todos ellos publicados, al igual que el que nos ocupa, en el sello Acuarela Discos.

Lo que empezó siendo un proyecto paralelo a Migala de Coque Yturriaga y Abel Hernández se ha convertido, piedrecita a piedrecita –una de ellas la incorporación de David Fernández de A Room With a View desde “Un Cuerpo Extraño”-, en una realidad que no deberíamos perder de vista.

Emak Bakia afrontan lo que parece un disco conceptual sobre el proyecto y construcción, en un hipotético futuro, de una serie de satélites con forma de gran bola roja a lo largo y ancho del planeta, con el objetivo de mejorar la transmisión de las ondas electromagnéticas.

Desde luego, la alucinada idea en la que se apoya el disco, puede parecer sorprendente, pero el asombro es todavía mayor después de la escucha de las canciones del disco y sus letras.

Por un lado las canciones, las cuales no se pueden entender por separado sino en el conjunto del disco y en el curioso y deliberado orden en el que las encontramos dispuestas. En ellas, topamos con un sonido de ambiente futurista entre la tan en boga indietronica y el hip hop instrumental (como muy bien apunta la hoja promocional), exceptuando en “La Telaraña de tus Ojos” y “Vista Aerea del Viaje a Tsukiji”, dos canciones acústicas que sirven para abrir y cerrar el álbum respectivamente.

Y por el otro, y no menos importante, las letras. El grupo, consciente de ello, y pese a no incluirlas en el disco, ha tenido el detalle de colgarlas en su página web www.emakbakia.com. En ellas nos encontramos el relato de la historia, con su introducción (“Voz de Radio Virtual En la Casa de las Afueras”), nudo (en ocasiones cifrado, como en “Revelación en Clave”), y posterior desenlace (“En el Amanecer de Hoy”).

Emak Bakia se juegan todo por el todo y salen victoriosos.

   

Bevel - Where Leaves Block The Sun

BEVEL - WHERE LEAVES BLOCK THE SUN
(Jagjaguwar - Green Ufos, 2002)

“Where Leaves Block The Sun” fue publicado a principios del año 2002, pero ha tenido que pasar casi un año y medio hasta que el disco cayera en nuestras manos hace unos días.

Bevel es el proyecto en solitario de Via Nuon, más conocido por estos lares por ser el guitarrista de los nunca suficientemente ponderados Drunk, además de miembro de Manishevitz. Con “Where Leaves Block The Sun” nos entrega el que es ya el segundo disco como Bevel (anteriormente vino “Turn The Furnace On”), aunque es con este álbum con el que hemos podido conocer esta faceta en solitario de Nuon.

Como suele suceder en estos casos, Via ha sabido rodearse de muy buenos acompañantes y, en los créditos del disco aparecen nombres como Mick Turner, Jim White (The Dirty Three), Deanna Varagona (Lambchop), Michael Krassner (Boxhead Ensemble) o David Pavkovic (Tricolor). Con su ayuda ha logrado tejer un magnífico álbum de hermoso folk-rock donde nos recuerda al requeteimitado Nick Drake.

Hasta aquí, el que todavía no haya tenido el gusto de escuchar el disco, puede pensar que las canciones de “Where Leaves Block The Sun” transitan los tan trillados tópicos del género folk-rock, es decir, se limitan a ser burdas copias de lo que otros fabricaron mejor y con más originalidad hace muchos años. Pero nada más alejado de la realidad, son los 13 temas del álbum, un torrente continuo e inspirado de delicados arreglos acompañan a la guitarra acústica de Nuon, haciendo brillar su voz con especial esplendor.

De escucha ineludible para los amantes del mejor folk americano, el segundo disco de Bevel logra algo casi imposible, llegar a hacernos borrar de nuestra mente– eso sí, solo por momentos - nombres omnipresentes a la hora de hablar de tan delicado género.

   

Minikon - Minikon

MINIKON - MINIKON
(Kira Kira Records, 2003)

Mario Bros, Sonic, Alex Kid, Super Pang, Pacman... Cualquiera de ellos podría ser el protagonista de ese videojuego imaginario al que Minikon, nombre tras el que se esconde Denty One, un DJ japonés asentado en Florida, ha puesto banda sonora con este álbum llamado también “Minikon” y con el que se produce su debut musical. Y es que las composiciones de este disco, no cabe duda, parecen sacadas de cualquier videojuego de los primeros años ochenta.

Formada por multitud de melodías simultáneas, la música de Minikon resulta absurda, pero increíblemente compleja. Un sinfín de sintetizadores y programaciones, teclados y componentes electrónicos son necesarios para llevar a cabo cualquiera de las canciones de este disco.

Minikon practican el mismo electropop de Pluxus, pero lo bañan de despreocupación y alegría, añadiéndole ese toque exótico que aporta el constante regusto a Japón presente en los diez temas del disco. Porque todos las canciones del álbum siguen una línea regular, demasiado en ocasiones, colorista, festiva e imaginativa, que resulta, incluso en el peor de los casos, increíblemente divertida.

El sampleado de “Ouch”, prácticamente el único tema en el que encontramos una voz, la fantasiosa “Mini Game” o el descaro de “Kitti-Kitti” y “Hapiiendo”, las dos canciones que cierran el disco, son algunas de las pantallas de este juego casi interminable.

Como testimonio del delirio de este japonés, hay que destacar el toque retropop y el sabor a videojuego ficticio presentes en toda la web de Minikon: www.minikon.com, una página que no desmerece para nada al disco y al artista ofreciendo historias, fondos de escritorio, iconos y demás parafernalia para adornar tu ordenador. Visita obligada.

Electropop que, seguro, te arrancará una sonrisa.

   

Broadcast - Pendulum

BROADCAST - PENDULUM
(Warp Records, 2003)

Tres años sin obtener noticias de Broadcast es mucho, mucho tiempo. Pero, por fin, el grupo de Birmingham se ha decidido a lanzar una nueva referencia. Se trata de “Pendulum”, seis nuevas canciones para Warp Records que les hacen regresar a la actualidad musical... ¡y de qué forma!

Siguiendo con la teatralidad que les caracteriza, la maravillosa voz de Trish Keenan y el sonido analógico de sus sintetizadores, este EP comienza como la consecuencia lógica de aquel ya lejano “The Noise Made By People”, editado en el año 2000.

Cierto es que los Broadcast del principio del disco no distan mucho de los de antaño, no obstante, el sonido de sus nuevas composiciones es quizás más optimista de lo que fue en otro momento. Ahí quedan la canción homónima al EP, “Pendulum”, o “Still Feels Like Tears” (con su sonido más característico) como muestras del positivismo que ahora practican, mientras “Small Song IV” muestra la faceta más melancólica e insinuante de la banda y, por supuesto, su cantante.

Conforme avanzamos en la escucha, el quinteto se acerca más al característico sonido de la escudería Warp. Los tres temas instrumentales que contiene el disco, “One Hour Empire”, “Violent Playground” y “Minus Two”, reflejan el sonido del sello que les ha venido editando en los últimos años.

Pero este EP que nos han regalado Broadcast, y que tan fervorosamente esperábamos, es tan sólo eso, un pequeño regalo que hace presagiar que su próximo álbum, a la venta a partir de agosto, va a merecer la pena... y mucho.

   

The Robot Ate Me - They Ate Themselves

THE ROBOT ATE ME - THEY ATE THEMSELVES
(Swim Slovly Records, 2003)

Melodías discordantes, sintetizadores analógicos, violines, guitarras acústicas, percusión, órgano, instrumentos de juguete, acordeón, trompeta y saxo... Todo vale en The Robot Ate Me, un jovencísimo cuarteto de San Diego que firma la que es la segunda referencia de Swim Slowly Records, un minúsculo sello de esa misma ciudad californiana.

“They Ate Themselves”, el disco de debut de The Robot Ate Me, es una composición creada por infinitas líneas paralelas, pero pintadas de distinto color: pop frágil, lúgubre, sugestivo, ácido, melancólico, arriesgado, violento, circense... y sorprendente, cautivador y, sobre todo, increíblemente bien hecho para una pandilla de aprendices como, en principio, deberían ser éstos.

The Robot Ate Me dominan a la perfección la creación de melodías pop pegadizas, pero además las envuelven en auras de un pesimismo tenebroso que se convierte, en el momento menos esperado, en una cáustica euforia circense... y les hace especiales. No obstante, tal como ocurre en casi todo disco orientado al pop, como es el caso del presente, encontramos canciones que suponen vértices mejor trazados: “Our Bones Were Chalk”, “Tied To The Car”, “After The War”, “What We Thought Was Fog” o “Everyone Was Still” son sólo algunos bellos himnos de los diecisiete que contiene el disco.

No podemos dejar de lado, por otra parte, la imaginación del grupo, que desborda el plano estrictamente musical, creando delirantes y curiosísimos títulos para algunos de sus temas: “A Harp (And How You Cut My Strings)”, “Goodnight: I Amost Died!”, “We Ate Eachother”, o “Our Bones Were Chalk” hablan por sí solos.

El azar a veces te juega tan buenas pasadas que, sin darte cuenta, tienes entre tus manos a una banda que te atrapa desde la primera escucha. The Robot Ate Me es una de ellas. Y va para largo.

   

Ir A Todos Los DiscosIr a portada