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Fortdax - Folly

FORTDAX - FOLLY
(Sinnamon Records, 2003)

La primera impresión que me mereció la portada de “Folly” fue la de encontrarme ante el disco de un proyecto de folk-rock en la estela de Nick Drake. Pese a que mi predicción resultó errónea, el disco de debut de Fortdax ha acabado por reposar en mis estanterías junto a mi venerado “Bryter Layter”.

Y es que Fortdax es el proyecto de dormitorio de un tal Darren Durham, un enamorado de la electrónica más reposada y paisajística cuyo proyecto se sitúa, desde el punto de vista de su ejecución, a años luz del de Drake, pero cuyo resultado final converge con el del tristemente fallecido en la delicadeza y dedicación que supura por todos sus poros.

Es “Folly” un trabajo de orfebrería donde tienen cabida desde una caja de música –tan de moda en los últimos tiempos gracias a Múm o Björk - hasta lo que parecen antiguas canciones rescatadas del folklore japonés pasando por la electrónica facturada con sintetizadores de Kraftwerk.

De los cuatro temas cantados del álbum, en tres la voz pertenece a Cotton Casino, miembro del multitudinario colectivo japonés Acid Mothers Temple. En esos cortes, el exotismo que la lengua japonesa aporta a las canciones, unido a la poderosa a la par que sensible voz de Cotton Casino - más presente que en los álbumes de la agrupación liderada por el visionario Kawabata Makoto, donde aparece escondida bajo mantos de guitarras – dotan a las canciones de una textura especial, como procedente de un viejo gramófono, que les permite sobresalir del resto de cortes de “Folly”.En esos temas restantes, pese a su innegable belleza, falta el toque de esa mezcla mágica alcanzada en composiciones como “Sakura”.

Música para escuchar con los ojos cerrados y evadirse de la realidad.

   

Miztura - Begura

MIZTURA - BEGURA
(Metak, 2003)

Un año después de que el debut homónimo de Miztura fuera publicado por el sello Fork Series, la banda vasca, lejos de dormirse en los laureles, nos entrega, esta vez a través del sello Metak, el segundo disco de su carrera.

En un grupo de los parámetros estilísticos de Miztura no cabe el inmovilismo, tan solo se concibe la búsqueda constante de nuevos horizontes. Por ello, a la conocida importancia del segundo disco de una banda – capaz de relegarla al olvido o de confirmar lo valido de su propuesta – se une, en este caso, la necesidad de vislumbrar un movimiento que augure al grupo un futuro inquieto.

Quizá, observando el escaso tiempo transcurrido entre la edición de “Begura” y su antecesor, podríamos especular acerca de una precipitación que no hubiera permitido la correcta evolución del grupo a una nueva realidad sonora.

Nada más lejos de la realidad. “Begura” no es una ruptura con respecto a “Miztura”, pero sin embargo nos presenta a una banda más madura, más consciente de sí misma y sin ningún síntoma de entumecimiento.

Grabado en directo en tan solo dos días, estructurado en cuatro cortes y con una duración total que rebasa los cuarenta minutos, “Begura” hace gala de un magnífico sonido.

Ya desde “So Begi”, el primer tema del disco, se aprecia la evolución del jovencísimo combo, manejando a su antojo una tensión que se mantendrá durante el resto de un álbum consagrado a la recreación de diversos estados anímicos, en su mayoría opresivos.

En la representación de estos estados, destaca sobre todo el uso de las voces, especialmente en “Sacrifice”, el tema con mayor protagonismo de las mismas.

Para redondear su trabajo, la banda ha incluido en el CD una pista de video que hace su adquisición todavía más necesaria.

   

Piano Magic - Speed the Road, Rush the Lights

PIANO MAGIC - SPEED THE ROAD, RUSH THE LIGHTS
(Green Ufos, 2003)

La publicación de “Speed The Road, Rush the Lights” a través del sello sevillano Green Ufos supone ya la segunda ocasión en la que Piano Magic confía la edición de uno de sus EP’s a una discográfica española – anteriormente, en el año 2001, Acuarela Discos se ocupó de la puesta en circulación de “I Came To Your Party Dressed As A Shadow”.

Asimismo, el EP supone la vuelta de la banda a la actualidad tras su ruptura con el sello 4AD. En él vieron editada la banda sonora de la película “Son de Mar” además de “Writers Without Homes”, el hasta el momento último disco de estudio del proyecto liderado por Glen Jonson.

Mientras que para la grabación de “Writers Without Homes” la banda se rodeó de colaboradores – entre ellos Simon Raymonde (Cocteau Twins) y miembros de Tarwater, Life Without Buildings y The Czars – aquí solo ha contribuido Angèle David-Guillou (Ginger Ale) poniendo su voz a uno de los temas del EP.

El tema titular es el encargado de abrir el disco, allí nos encontramos a un inspirado Glen Jonson, parapetado tras una temblorosa voz a punto de quebrarse al expulsar las palabras, consciente de que la carga emocional del tema, ya en su tramo final, le ahogará en unos penetrantes riffs de guitarras dignos del magnífico directo del grupo. Tras semejante derroche de intensidad, nos encontramos con “Paulette”, una composición sabiamente ubicada, en la que, a través de unos acordes con reminiscencias medievales adornados con unos delicados arreglos de viola, nos evocan a los Mogwai más sosegados. Finalmente “Luxembourg Gardens” se abre sin prisas, mecida por las voces de Glen y Angèle, para pronto zambullirnos en esa oscuridad tan característica del sonido de la banda, que solo nos dejará respirar cuando unas guitarras deudoras de My Bloody Valentine hagan su presencia, eso sí, momentáneamente, para pronto desvanecerse y llevarnos a las penumbras de las que nos habían sacado.

Sin lugar a dudas, la ruptura con 4AD no ha hecho mella en una banda cada día más consciente de sí misma.

   

Maximilian Hecker - Rose

MAXIMILIAN HECKER - ROSE
(Pias, 2003)

No cabe duda de que la música es un arte transitorio que depende de circunstancias concretas, de estados de ánimo, de actitudes precisas, de situaciones difíciles o placenteras... Maximilian Hecker conoce el truco y, sujeto a un mundo teñido de tristeza y melancolía, reza por encontrar el amor correspondido, conseguir realizar sus sueños en contextos de épica y lirismo.

Maneja todas sus armas vocales de manera excepcional, instrumentos de diversa índole (ahí quedan esos apasionados teclados) y letras llenas de sentimientos puros que se pintan sinceros (quién sabe si lo son), para llevar a cabo la que parece su principal labor: EMOCIONAR.

Maximilian Hecker en este disco, como en el anterior “Infinite Love Songs”, proyecta sus inocentes pensamientos en temas que recogen coros celestiales, cantos espirituales y enérgicos, guitarras acústicas, los mencionados entusiastas teclados, una ambientación bucólica... y una agradable forma de concebir el amor y el pop.

El single “Fool” se convierte, junto a “That’s What You Do”, en el protagonista del humano disco del alemán que, sólo cuando arranca su faceta más electrónica (“Daylight”, “My Love For You Is Insane”), en la que permanecen sus ingenuos y delicados estribillos, o cuando desata la locura (el bombardeo sónico de “My Friends”, el histrionismo final de “Rose”, canción que cierra el disco) parece, de algún modo, romper con la monotonía y linealidad que impera, en ocasiones, en este segundo álbum de Maximilian Hecker.

Sin embargo, la dulzura con la que este artista germano pronuncia cada uno de sus versos, lo conmovedor de sus notas al piano... nos hacen ver canciones como “Never-Ending Days” como pequeñas reliquias compuestas de aire que, desde la sombra esperan y crecen. Crecen para convertirse en verdaderas explosiones gloriosas. Y con eso, le perdonamos todo.

   

Clovis - Time We Spent Together

CLOVIS - TIME WE SPENT TOGETHER
(Limbo Starr, 2003)

Un single de debut autoeditado fue el encargado de ponernos sobre la pista de Clovis hace ya dos años. Desde entonces han pasado dos calurosos veranos en los que no habíamos tenido noticias de ellos. Ahora llega a nuestras manos “Time We Spent Together”, su EP de debut.

El grupo, se formó en el ya lejano año 1999, cuando Fino Oyonarte (ex-Los Enemigos) y Cristina Plaza, trasladaron durante unos meses su residencia a Nueva York. En ese tiempo en la ciudad, aprovecharon para gestar el proyecto y bautizarlo con el nombre de una librería de la Gran Manzana.

Ya de vuelta en España, y con la ayuda de varios amigos (Mathew Cass de Nada Surf, Banin y Erik de Los Planetas, entre otros), grabaron en el Refugio Antiaéreo de Los Planetas las canciones que integran este EP que ahora, por fin, de mano del sello Limbo Starr, nos trae buenas nuevas sobre la banda.

Esas gratas noticias vienen resumidas en los trece minutos escasos que conforman el EP. En tan breve minutaje son capaces de mostrarnos un atractivo póquer de ases, formado por cuatro canciones - tres en ingles y una en castellano - dignas del paladar de los mejores gourmets del pop.

Y es que la propuesta de Clovis está muy lejos del rock que facturaba Fino Oyonarte con Los Enemigos. Puestos a citar posibles referencias, lo primero que se nos viene a la mente al escuchar “Time We Spent Together” es la delicadeza de los cada vez más sofisticados Yo La Tengo. Y todos sabemos que pop mejor elaborado y de mejores resultados que el de los de Hoboken es prácticamente imposible de encontrar, y más si cabe, en un grupo nacional.

Un elegante debut que no hace más que confirmarnos y acrecentar las esperanzas que teníamos depositadas en la banda.

   

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