Mi
manía de catalogar a los grupos por su nombre me llevó
a pensar, en el momento de saber de la existencia de “El
Mondongo”, que me encontraba ante un grupo en la estela
de ese rock humorístico tan presente en las horribles listas
de ventas de nuestro país o en la de ese pop-haztelotumismo
de dudoso gusto, tan de moda en los últimos tiempos.
Tras
escuchar la maqueta homónima que me ocupa, tengo la sensación
de haber vuelto a recibir una lección que, a estas alturas,
ya debería tener aprendida, las primeras impresiones no
suelen ser las acertadas o, por lo menos en esta ocasión,
se alejan mucho de la realidad.
No
estoy diciendo con esto que estemos ante un combo colmado de pretenciosidad
que deje a un lado la siempre necesaria ración de humor,
de hecho demuestran ser capaces de destilar una fina ironía
al utilizar (sabiamente) un sampler de los mismísimos Beatles
en el primer tema de la maqueta “Tardes”, en el cual,
con la ayuda de un sitar narran un tedioso verano de siestas,
fiestas de pueblo y visitas a casas de abuelos.
Más
bien lo de “El Mondongo” es la originalidad, aunando
programaciones, samplers, guitarras, bajos y baterías a
una propuesta que se podría clasificar como eminentemente
pop.
Originalidad
en unas letras, que se apoyan en temas como el no ser lo que se
desea - ilustrado en “Mujer” por una mujer nacida
hombre o en “Robotica” por un androide que se siente
humano - o los amores tristemente perdidos y añorados.
Y
también en un sonido que, pese a recordarnos muy vagamente
a los últimos Radiohead (quizá por partir de un
mismo concepto instrumental) goza de una personalidad muy particular
que hace de “El Mondongo” una banda diferente.
Espero
no volver a cometer el error de encasillar a un grupo por su nombre.
Para ponerte en contacto con los miembros del grupo escribe a
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