Además
de colaborar en proyectos como Orlando, Clovis o Pequeños
Incendios, Alfonso Pachés, Carlos Seoane y Jesús
Vassallo tienen un ambicioso proyecto común, su nombre
es Inhabitants.
La
que nos ocupa es su primera maqueta homónima y, sus cinco
canciones, suponen una inesperada y grata sorpresa sin símiles
en el panorama nacional. Ellos mismos nos ayudan en la comprensión
de su música y explican que su música transita por
un territorio difuminado entre el post-rock, el ambient y la banda
sonora.
Desde
luego una definición acertada y muy precisa, pero con la
que todavía es difícil concretar un sonido en nuestras
cabezas. Para desordenar un poco más las ideas diré
que escuchando su música vienen a mi mente nombres tan
dispares como Arvo Pärt, Philip Glass, Auburn Lull, Nick
Cave, Depeche Mode (esa voz, esa oscuridad) o Brian Eno y que,
Inhabitants, olvidando lo tradicional en los estilos que citan
como referencia, no desatienden las canciones.
Cada
instrumento de Inhabitants parece querer dirigirse hacia un lado
y, lo realmente admirable es que, el resultado, es un bote navegando
a velocidad de crucero, totalmente sincronizado en el movimiento
de sus remos, hacia una isla inexplorada.
Un
piano construyendo melodías de clara inspiración
en la música contemporánea (otros dirán que
en Radiohead), una voz que aparece puntualmente, en ocasiones
oscura, en otras soul, en las más eterea, pero siempre
impactante, unos sintetizadores de tinte ora ambiental ora siniestro
y unas guitarras que tan pronto se entretienen en calmados punteos
repetitivos como optan por una contundente y rabiosa furia. Esa
es la música de Inhabitants, sin techo, sin espejo en el
que reflejarse, única.
Se
aproxima una terrible tormenta, el viento golpea nuestros rostros,
sin saber si llegaremos a tiempo, huimos hacia nuestro refugio,
el cielo oscurece, cerramos los ojos, Inhabitants ponen la banda
sonora.
Contacta con el grupo a través de inhabitantsmail@yahoo.es